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sábado, 17 septiembre 2005

Panorama Ambiental de La Araucanía

Panorama Ambiental de La Araucanía

Por Manuel Gross Osses

Conocido es que la Araucanía es la región más pobre del país. También es conocido el estado de otros indicadores, tales como los de violencia contra la mujer y los resultados de las pruebas SIMCE de evaluación de la calidad de la educación, que nos muestran que poco se ha avanzado y que todavía queda mucho, mucho por hacer.
También la Araucanía es lejísimos la más atrasada en la depuración de las aguas servidas. Consciente de esto último, el estado, a través de sus políticas públicas, ha establecido que en septiembre del próximo año 2006 deben estar operativas un total de 17 plantas adicionales de tratamientos de aguas servidas en la Región.
Lo anterior parece una buena noticia cuando se sabe que queda tanto por hacer, pero no lo es tanto cuando las soluciones que se intenta aplicar, tanto a las aguas servidas como a las basuras domiciliarias, son soluciones incompletas y/o de baja calidad y que sistemáticamente (o sea que no por casualidad) afectan a las comunidades mapuches y a otros sectores más modestos de la población.
Este “racismo ambiental” fue denunciado oportunamente por la agrupación Konapewman hace un par de meses y ahora es la Fundación Terram, que en boca de Paola Visconi expresa: “Así las cosas, las pestilencias, focos infecciosos, enfermedades y plagas las deben soportar otros, los que menos recursos tienen.
Se da una doble injusticia: a la desigual distribución del ingreso se suma la desigual distribución de los ‘males’. Son los sectores de bajos ingresos los que reciben la mayor cantidad de externalidades negativas de los procesos productivos y el crecimiento económico”.
Por su parte, Fernando Dougnac, abogado y miembro de la ONG Fiscalía del Medio Ambiente (FIMA), es tajante al momento de establecer responsabilidades. “Antes que los empresarios, los primeros culpables de esto son los gobiernos que no regulan, que aprueban proyectos sin los necesarios resguardos y después no fiscalizan lo suficiente”.
Desde hace meses se están levantando en la Región una enormidad de voces protestando contra diversas disposiciones tanto de la autoridad como de empresas privadas que han decidido unilateralmente, sin consultas a las comunidades afectadas, la construcción de plantas de tratamiento de aguas y vertederos de basura en lugares tan inapropiados como en lugares aledaños a viviendas, o de indudable interés turístico o que sencillamente dañarán los ecosistemas naturales, como es el caso de Villarrica, dándose como única explicación para estas aberraciones una mal entendida economía de costos de construcción.
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